Lo que bien empezaron nuestros antepasados más lejanos, bien han querido los organizadores del cross de Atapuerca perpetuarlo y elevarlo a la élite del cross nacional.
Si hace más de 800.000 años los primeros "individuos" europeos habitaron por estas tierras y sus restos han llegado hasta nuestro días. No podía ser, pues, de otra forma, que el cross de Atapuerca inagurará por pre-historia (que no por historia), el calendario nacional de campo a traves.
Amaneció en la sierra de Atapuerca, un día como pocos suelen disfrutar en las gélidas tierras burgalenses ya inciado Noviembre. Un espléndido sol, que templaba la mañana. Y dejaba disfrutar del día a todos los asistentes al evento; que no fueron pocos, gracias a la estupenda labor del comité organizador, que mimaron hasta el mínimo detalle: colaboración del ejercito, aportando carpas y lugares de campaña, el seguimiento en quads de las carreras que a su vez se podían seguir por una gran pantalla desde la meta; Una estupenda marcación del circuito, con zonas vigiladas que regulaban el tránsito de un lado a otro, etc... pequeños detalles que hacen una gran labor organizativa.
En el plano deportivo y personal: los apenas 4km de recorrido, junto con un trazado casi plano, me favorecían bastante; sin embargo, y dadas las últimas experiencias competitivas, no quería dejarme llevar por impulsos que merman mis fuerzas y opté por un ritmo más tranquilo y progresivo atenuado por el gran número de participantes que impedían progresar bruscamente; siempre adelantanto atletas, corrí una parte cual sombra de Ana Casares, gran duatleta, que recientemente ha realizado un importante marca en maratón; hasta que ví que su ritmo no progresaba más y opté por seguir en solitario, alcanzando atletas poco a poco. Finalmente, la 22 en meta, algo así como la 17 española?, podría parecer poco, de no ser por la presencia de casi las 15 primeras españolas del pasado cto. nacional de cross.
Conclusión: gané fuerzas y ganas para la temporada crosera....
Si hace más de 800.000 años los primeros "individuos" europeos habitaron por estas tierras y sus restos han llegado hasta nuestro días. No podía ser, pues, de otra forma, que el cross de Atapuerca inagurará por pre-historia (que no por historia), el calendario nacional de campo a traves.
Amaneció en la sierra de Atapuerca, un día como pocos suelen disfrutar en las gélidas tierras burgalenses ya inciado Noviembre. Un espléndido sol, que templaba la mañana. Y dejaba disfrutar del día a todos los asistentes al evento; que no fueron pocos, gracias a la estupenda labor del comité organizador, que mimaron hasta el mínimo detalle: colaboración del ejercito, aportando carpas y lugares de campaña, el seguimiento en quads de las carreras que a su vez se podían seguir por una gran pantalla desde la meta; Una estupenda marcación del circuito, con zonas vigiladas que regulaban el tránsito de un lado a otro, etc... pequeños detalles que hacen una gran labor organizativa.
En el plano deportivo y personal: los apenas 4km de recorrido, junto con un trazado casi plano, me favorecían bastante; sin embargo, y dadas las últimas experiencias competitivas, no quería dejarme llevar por impulsos que merman mis fuerzas y opté por un ritmo más tranquilo y progresivo atenuado por el gran número de participantes que impedían progresar bruscamente; siempre adelantanto atletas, corrí una parte cual sombra de Ana Casares, gran duatleta, que recientemente ha realizado un importante marca en maratón; hasta que ví que su ritmo no progresaba más y opté por seguir en solitario, alcanzando atletas poco a poco. Finalmente, la 22 en meta, algo así como la 17 española?, podría parecer poco, de no ser por la presencia de casi las 15 primeras españolas del pasado cto. nacional de cross.
Conclusión: gané fuerzas y ganas para la temporada crosera....